Blog de Jesus Isarraras

LAS POTENCIAS MUNDIALES Y EL AJEDREZ

Quiero revivir un artículo que escribí para el Sol de Morelia en 2007, con motivo del Festival internacional de ajedrez Morelia-Linares.

Por Jesús Isarrarás Gutiérrez


«El ajedrez nació, quizás, en la legendaria Atlántida, y muchas de sus piezas han ido cambiando de forma con el tiempo. Por ejemplo, el caballo era el caballero, y el alfil, que es una deformación de marfil, era un elefante. Es increíble cómo una cultura que se desarrollaba con juegos como el ajedrez, haya degenerado a juegos tan vulgares como el fútbol».
Jorge Luis Borges

Desde sus orígenes el ajedrez ha ido de la mano con el desarrollo de los pueblos, cada país que haya sido potencia mundial en alguna época, ha llevado aparejado con su desarrollo científico-artístico un gran nivel en esta disciplina.


En la India se creó el ajedrez hace 14 siglos y, luego con la cultura mesopotámica pasó a Persia, y durante el imperio árabe fue adoptado e incluso modificado por ellos, en esa época se inventó la famosa leyenda de los granos de trigo.


El ajedrez tal como se juega en nuestros días se inició hace casi 500 años en España, poco después del descubrimiento de América, cuando gracias a las grandes empresas navales, España tenía la hegemonía en el planeta. Los mejores jugadores de la época fueron Cerón, Lucena y Ruy López de Segura.


En el renacimiento, dejando atrás el oscurantismo medieval, Italia toma la estafeta del reino del ajedrez y jugadores como Paolo Boi, de quien se dice derrotó al mismísimo diablo, Damiano, Doménico, Greco y Polerio son considerados los más grandes jugadores de ajedrez.


André Danican, el mejor músico de Francia en su era, más conocido como Philidor, derrota al sirio Stamma y a varios de los más prestigiados ajedrecistas del mundo y pronto es reconocido como el más grande. Esto ocurría, por supuesto, poco antes de la gran Revolución Francesa, que como todos sabemos cambió al mundo y que, podría decirse que fue el inicio de la democracia. Después de Philidor seguiría su discípulo Deschapelles y después Labourdonnais. Otro gran jugador francés maestro de Philidor fue Legalle de Kermeur. El del famoso “Mate de Legal”.


Cuando la revolución industrial, Inglaterra pasa al frente, como potencia mundial y como potencia ajedrecística: Cochrane, Lewis, Mc Donell y sobre todo Howard Staunton, fueron los representantes británicos que le dieron gloria ajedrecística a Inglaterra.
Después, a mediados del siglo XIX, Estados Unidos consigue ser la potencia mundial del ajedrez con Paul Morphy a la cabeza. Allí se celebra en cuatro ciudades el primer campeonato de mundo entre Wilhelm Steinitz y Herman Zuckertort.


Alemania pasa al estrado y con nombres como Steinitz, Lasker y Tarrasch, se coloca a la cabeza del ajedrez mundial a principios del siglo XX, en la época previa a las dos guerras mundiales.


Alemania pasa la estafeta a la Unión Soviética a partir del fin de la II Guerra Mundial: Botvinnik, Keres, Smyslov, Tal, Petrosian, Bronstein, Spassky, Boleslavsky, Kótov, cerrando con las tres “K” Kárpov, Korchnoi y Kaspárov, y toda una pléyade de estrellas fulguran en el firmamento mundial del ajedrez.


En la actualidad sin dejar de existir aún una gran cantidad de rusos y de nacionales de la ex URSS, entre los mejores jugadores del mundo, Europa está colocándose poco a poco en la cima del ajedrez mundial.


Y ahora los chinos. En ajedrez femenil tienen ya varios años dominando el mundo de los 64 escaques.
Todos los datos previos indican clara y estadísticamente que si un país tiene aspiraciones de algo grande, un apoyo podría ser desarrollar y acrecentar la inteligencia de su pueblo, y en este sentido, tal vez el ajedrez tenga mucho que decir.


¿Qué pasa México? ¿Será posible ser una potencia mundial? Yo creo que no cuesta nada a nuestro gobierno desarrollar el ajedrez en el país… y ver qué pasa.