POEMAS

Poema Ajedrez de Rosario Castellanos


Porque éramos amigos y, a ratos,
nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

AJEDREZ NOCTURNO
Félix Javier Navarrete

Dos hombres juegan al ajedrez
en una noche oscura, sin cielo.
El rostro del primero apenas
logra verse cuando enciende
el cigarro que pronto arde
y humea en la penumbra.
Su edad es indescifrable como
su mirada, y mueve sus piezas
blancas con parsimonia antigua.
En cambio, el adversario,
a quien el azar deparó las
piezas negras en el tablero,
ni siquiera nos muestra el rostro.
Pero algo siniestro en su voz,
en el filo de su risa,
en su silueta que se agiganta
en las sombras, nos advierte
que ha movido magistralmente
sus piezas para cercar al rey,
y amanecer ganando el juego
que empezó con saña y alevosía
en el codiciado paraíso.

DON ROQUE JARAMILLO EN TIERRA FRÍA
Tomás González


Cada viernes, a caballo, subía a una finca inútil
que tenía en tierra fría:
pastos ralos, vacas secas y peludas,
matorrales y neblinas.

Resolvía en el corredor problemas de ajedrez
y bebía aguardiente lentamente
sin quitarse ni la ruana ni el sombrero.
Anochecía. El mayordomo lo acostaba.
Al día siguiente se levantaba temprano y
después de bañarse en una alberca de agua helada
comía cualquier cosa
y se sentaba otra vez a beber y a concentrarse.
Llegaba el mediodía, no almorzaba.
Llegaba el atardecer.
Cuando alfiles y reinas empezaban
a bailarle de nuevo en la retina
dejaba el ajedrez y se acomodaba en su silla de cuero
a terminar de emborracharse, a ser feliz,
a escuchar a los terneros que bramaban en la bruma
y a mirar, con ternura de borracho, las neblinas.

AJEDREZ
Marín Sorescu
(El Huracán de papel)


Desplazo un día blanco,
muevo un día negro.
Avanzo un sueño,
él lo lleva a la guerra.
Ataca mis pulmones,
yo paso un año en el hospital.
Le doy un golpe brillante,
él gana un día negro.
Desplaza una desdicha
y me amenaza con el cáncer.
(Que en este instante avanza en forma de cruz).
Le pongo ahora un libro,
y lo obligo a retirarse.
Le tomo algunas piezas;
vean, no obstante, que la mitad de mi vida
no está ya sobre el tablero.
-Te pondré en jaque y perderás tu esperanza, me dijo.
-No será nada, bromeé.
Seguiré con el enroque de los sentimientos.
Detrás de mí mi esposa, mis hijos,
el sol, la luna, los demás espectadores
que tiemblan por cada uno de mis movimientos.
Enciendo un cigarro
y continúo la partida.

JAQUE MATE…
xainza

Juego erótico, juego sensual.
vuela tu fantasía… vuela la mía
hoy la reina de esta partida
deseo ser
Jaque mate a mi rey le haré.

Sabanas de satén blancas
almohadas color café,
juego erótico que fantasea
en este escenario de ajedrez.
Ya no hay Alfil, ya no hay peón.

Jugamos, volamos en fantasía
yo la reina…desatare la furia
de pasiones y sensaciones
buscando en tus secretos,
la culminación de tus excesos.

Juego erótico, juego sensual
sabanas de satén blancas
almohadas color café,
en este escenario de ajedrez.
Ya no hay caballo, no hay torre.

Sigamos jugando amor, tu y yo
solo quedamos la reina y el rey
deseo que te quemes en mi hoguera
hasta saciar el fuego que te calcina
y así…Jaque mate a mi rey le haré.

Sabanas de satén blancas
almohadas color café
escenario de ajedrez,
provocando en tu piel mil sensaciones,
derrotando tu cuerpo, una y otra vez.

Juego erótico, juego sensual,
bonito escenario de ajedrez,
ahogare este amor que te obsesiona
sumergere tu duda en mis razones,
en mi sexo tu duda no razona.

Este deseo que te calcina,
esta pasión que te recorre…
provoco los placeres de tu cuerpo,
soy la reina de tus deseos,
la que te hace Jaque mate, en el juego.

Jaque mate en tu piel
Jaque mate al rey.

Dueña de tu cuerpo que domino,
como la Reina en el tablero de ajedrez.

UNA CADENA DE DÍAS Y NOCHES


Una cadena de días y noches
como el tablero de ajedrez
donde nos la jugamos
la vida.
¿Qué espacio es ese?
estático, mágico, confuso
Como un sueño congelado
la carne.
El sentido que desgranan los días
se pierde por las alcantarillas de la noche
Ambigüedad de ser desde antes
el alma.
Las miradas se queman en ceniza
y de los espejos fragmentados
rebrotan los gestos
y se encienden los fuegos
y se te convoca.
La música más elemental suena,
escucha como susurra tu pecho
latido tras latido
como si fueras arena en un reloj

Javier Espada
¿Muerte o libertad?

Ofrecemos un poema y la partida que le acompaña, compuestos por el maestro Fuentes
y su amigo el Duque de Estremera, publicados en 1955 en la revista «El ajedrez
español». Tanto la partida como la poesía tienen su interés, aunque les acompañan
ciertos toques patrióticos propios de la época. Esperamos os gusten.
Sin novedad en el frente camarada.
La quinta división no se ha movido,
salvo que a un español desprevenido,
lo prendimos en hábil emboscada.
¿Seguro que es español? Mucho me extraña
que nuestro juego nacional le guste
es poca la afición allá en España.
¡Le voy a interrogar por si es embuste!.

Sin novedad en el frente camarada.
La quinta división no se ha movido,
salvo que a un español desprevenido,
lo prendimos en hábil emboscada.

¿Seguro que es español? Mucho me extraña
que nuestro juego nacional le guste
es poca la afición allá en España.
¡Le voy a interrogar por si es embuste!.

Los españoles sois como los moros:
En la guerra lucháis con valor loco;
sabéis mucho de fútbol y de toros
mas lo que es ajedrez, sabéis muy poco

Son las tuyas absurdas pretensiones.
¡No me hagas sonreír! ¡No seas iluso!
Aunque cuente con grandes condiciones,
no puede un español ganar a un ruso.

– Puedo apostar la vida: apuesta cara,
y la partida decidirá mi suerte;
Me daréis la libertad si yo ganara,
y de perder, me condenáis a muerte.

– Acostumbro a llevar en la batalla
la imagen de mi Virgen bendecida.
¿No podéis devolverme la medalla
al menos mientras dure la partida?

Y después de haber sido registrado
un reloj, esta medalla, este anillo
y un ajedrez pequeño de bolsillo
es todo cuanto le hemos encontrado.

Y habiendo penetrado ya en la sala,
al serle presentado el prisionero
el jefe del sector le habló altanero:
¿Es que eres español? – Lo tengo a gala.

– Yo no pienso señor, de igual manera,
porque si una partida se entablara,
puede que el español sea quien perdiera
o quizá el español, sea quien ganara.

Si poseyeras joyas o dinero,
todo cuanto tuvieses te apostara,
mas sólo eres un pobre prisionero…
¿Qué puedes apostar? No tienes nada.

Pues acepto esa apuesta tan osada
y procura aplicar toda tu ciencia
pues si pierdes no esperes ni clemencia,
ni perdón, por tu audaz fanfarronada.

¡Ahí la tienes! Que traigan el tablero.
A suertes voy a echar por ver quien salga
al tocarle las blancas el primero…
Tu sales español. ¡Tu Dios te valga!

Y al punto, la partida dio comienzo,
que el ruso con euforia comentaba,
mientras el español guarda silencio,
sabiendo que la vida se jugaba.

1.e4 c5 2.Cf3

Mueves Peón cuatro Rey con juego abierto,
y contesto con Peón Cuatro Alfil Dama
Caballo Rey a Tres Alfil. ¡Correcto!
cuando el negro jugó la Siciliana

2…d6 3.Ab5+ Cd7

Mi segunda movida es Peón tres Dama.
Tu Alfil Cinco Caballo me da Jaque
y mi Caballo anulará su ataque
saltando a Dos Dama y evita el drama.

4.d4 a6

Ahora Peón Cuatro Dama es tu jugada.
Sin prestar atención, al peón que corre,
ataco a vuestro Alfil con Peón tres Torre
y le obligo a emprender la retirada.

5.Ac4 Cb6

Se marcha a Cuatro Alfil, mal no lo hallo;
Y yo Caballo Tres Caballo juego,
porque así desarrollo mi caballo,
sin dejar a tu Alfil ningún sosiego.

6.Axf7+
6…Rxf7

Tomar mi peón con Jaque ¡es un alarde!
¡No retrocedes español valiente!
Pero mi Rey tampoco es un cobarde
y se come tu Alfil tranquilamente.

7.dxc5

Peón toma Peón… esto me escama,
pues comer a mí me esta vedado,
ya que sin duda perdería mi Dama.
¡Mas tengo mi Caballo amenazado….

Ponerlo en cinco alfil, no es la manera,
porque tu Dama un doble me daría
y mi alfil interpuesto no sirviera,
porque jaque el Caballo y lo perdía.

Retirarlo a dos Dama no es la justa,
pues me da jaque tu caballo en cinco
y si Rey uno Rey, viene otro brinco
con grave posición que me disgusta.

7…Ca4

Mas algo he de jugar, el tiempo corre
y decido en mi séptima jugada,
que mi Caballo salte a Cinco Torre,
por ser la solución más acertada.

8.Ce5+
8…Rf6

Rey tres Alfil respondo al jaque airado,
que se aprovecha de mi Peón clavado.
Jugar Rey uno Rey sería torpeza,
pues pierdo calidad o pierdo pieza.

9.Df3+ Rxe5

Con el Jaque de Dama estoy forzado
a Comerme el Caballo tan odiado.
Pero la Dama sola en el ataque,
es poco fuerza para dar mate.

10.Df4+ Rd4

Dama Cuatro Alfil Jaque. ¿Desearías
que me fuera a tres Rey?, mas veo la trama
y pongo el Rey a salvo en Cinco Dama,
de ponerlo en tres Rey, me matarías.

11.Ae3+
11…Rc4

Alfil Tres Rey con Jaque es tu jugada.
Esto ya no me va gustando nada.
No he de pensar, la cosa es sencilla,
Rey Cinco Alfil, es la única casilla.

12.Ca3+ Rb4

El Caballo a Tres Torre, nuevo Jaque
y ahora ya son tres piezas al ataque.
Y Rey Cinco Caballo es mi jugada
que como la anterior, es bien forzada.

13.e5+ Ra5 14.b4#

Peón Cinco Rey Jaque… en descubierta.
Por Cuatro Torre escapa, única puerta.
Peón Cuatro Caballo… y Jaque mate.
Está bien español, cesó el combate.
Ganaste la partida bien ganada.
Voy a ponerte en libertad al momento,
haciendo honor, a la palabra dada.
(Como me lo contaron…. te lo cuento)

Poesía Ajedrecistica

A distancia y con cierto temor, alguien contemplaba un combate de dos sujetos sentados
en cómodas poltronas. En horrenda lucha se destrozaban la materia nerviosa apenas
protegida por endeble pelo peinado y calcio en piedra; se pulzaban con intenciones
sanguíneas en pensamientos de Alfil; sentían golpes de casco bajo el complicado salto
de caballo, y uno de los dos, agonizante-mente cansado se rindió ante la inte-ligente y
estratégica presión de un fuerte pensamiento conducido por una Dama.

Aterrorizado, como a tantos otros puede ocurrir, se fué el primer personaje no
nombrado, preguntándose si aquello era un juego o un atentado criminal contra el
ocurrente cerebro humano. En sus dudas, nuevamente vuelve a pre-senciar un encuentro
más, esta vez, entre cabezas de poco alcance… Mal gastado corría el tiempo. Pasa media
hora sin ejecutarse movimiento alguno, y colérico reclama el más impaciente: !Qué
hubo…juega! A lo que el otro responde, muellemente encantado de su posición en la
silla: !Ah! ¿Soy yo quien juega?…

!No, no y mil veces no!, se dice a sí mismo, el mismo personaje: si esto es un juego, con
él que se divierta el Diablo y en santa paz prefiero aburrirme yo.

Más [un] día no se supo por qué motivo, tocó a las puertas del tablero. Amablemente
fué bien recibido. Permitió la imaginación que se paseara por los sesenta y cuatro
salones de purísima belleza combinada, y la emoción y el interés se adueñaron del
imprevisto visitante. Nubes espesas desde aquel momento comenzaron a disiparse del
recóndito ojo subjetivo del señor Alguien; y llena de encantos, graciosa y sonriente,
envuelta en un velo de genio hizo su aparición ante él la diosa Caissa.

Demás está decir que entonces se sucediera un cambio radical en la mente del nuevo
aficionado. Comprendía ahora su error de ignorante cuando creyera a las nobles piezas
de marfil, llevadas por la fuerza del talento a patinar con donaire y elegancia sobre
pulidos escaques, contrarias al desarrollo del fuego inteligente que necesita un abanica- miento constante de esfuerzo cerebral. Une su corazón al científico deleite espiritual, y
emprende una larga marcha enrumbada hacia la senda por donde gloriosos han pasado y
siguen pasando las figuras de Morphy, Lasker, Capablanca, Rubinstein, Alekhine y
tantas estrellas y colosos del AJEDREZ.

Sady Loynaz Páez

Porque esta vida no es
-como probaros espero-,
mas que un difuso tablero
de complicado ajedrez.
Los cuadros blancos: los días
los cuadros negros: las noches…
Y ante el tablero, el Destino
acciona allí con los hombres,
como con piezas que mueve
a su capricho y sin orden…
Y uno tras otro al estuche
van, de la nada sin nombre.

Omar Khayyám
El jugador de ajedrez
Cansada Catalina de Rusia
de los soldados de su guardia
se hizo fabricar
en Alemania
un caballero mecánico
que sabia jugar al ajedrez

Cuando la Emperatriz lo mandó decapitar
porque siempre le ganaba
le salió sangre y gritó y se resistió
tan verdadero como era
hasta pudo pronunciar unas palabras
de despedida
o más bien de venganza

Catalina ya nunca halló reposo
murmuraba por las noches
los más obscenos reproches
a sus compañeros ocasionales
Al fin hizo desenterrar
al decapitado
lo hallaron intacto
(como un santo medieval)

(como un caballo helado de repente en Siberia)
Apretándole los mismos botones
repitió las palabras de despedida
(era tan perfecto que ya
había podido prever su fin)
(tan imperfecto que no debió imaginar
otra manera de morir)

Luis Guillermo Piazza

Dos monjes juegan al ajedrez

Dos monjes juegan al ajedrez
a la fresca sombra de los bambúes.
Entre las cañas no se les ve,
solo se les oye mover las piezas.

Bay Juyi (poeta chino)
Discurso del caballo de ajedrez
En este cuadro estuve ayer ……………. nada ha cambiado
estoy allí y no estoy al mismo tiempo
En este cuadro boté a un peón en el mero impulso
………. / de saltar
del negro al blanco y del blanco al negro
………. / como afuera en los días
En éste mi sombra proyectó y debió despejarse
………. / mi camino
Iba en otro sentido mi camino
………. a salto de mata esquivaba el obstáculo
………. con la vana presencia de mi gesto
En éste estuve altivo y humillado
en éste pasté los días y bebí el más dulce jugo
………. / de cebada
Aquí pisé a una dama …………… es tan fácil decirlo ahora
pero esa dama ………. mi Dios………. ya no era mía
En ese escaque aquel fui iluminado
( me consagré a la luz ………. vi como iba )
En ese foco el yugo al que confieso
………. / pecados palaciegos y mi herida
En ese cuadro negro estuve opaco agazapado
………. / fiera sin sentido
y en ese oscuro cuadro me ilumino en casa del saber
………. / inclinada la pavesa hacia lo alto
y aquí -justo al lado de aquel donde me veis ahora-
hui al paso de la torre y me fui hacia la otra esquina
………. / según mi cabalgar
del blanco al negro y del negro al blanco

………. / pero siempre mi vista hacia esa meta
No hay nunca un desandar
………. ( no volveré a mis pasos todavía )
A veces es un pasto fresco o tibio
a veces el sonido de herradura me hace fuerte
………. / en mi andar sobre la piedra
………. en la copia feliz del Paraíso
Pero en ese
en ese cuadro de la esquina oscura
maté por la ilusión de defenderme de una clara
………. / amenaza ya sabida
por esta desmemoria que me impulsa hacia el otro
………. / sentido de la luz:
la sombra iluminada ………. el blanco oscurecido
………. / o la penumbra
porque nada es en sí de un solo tono que absorbe
………. / los colores en un fondo
o los lanza hacia el cielo en arcoiris
Lo aprendí de mis saltos de este andar discontinuo

Aquí mandé
………. allí amé
aquí obedecí
………. allí fui odiado
y aquí estoy en la cresta de la ola
y en ese ( tras de esquivar al vano alfil y su trayecto )
en ese cuadro cerca del noreste
………. / atrapé al cabecilla desde truco
Lo arrinconé dudoso de su fuerza
mas no pude seguir ………. soy un herbívoro
y la sangre no cuenta en mi memoria
Lo atrapé mas no pude cazarle
………. no se gana
se observa cada triunfo y la jornada
………. / termina simplemente en su derrota
para empezar de nuevo
de blanco a negro ………. de negro a blanco
como todas las piezas deste juego.

Angel Bobba Cabrera
ELEGÍA PARA UN PARTIDO DE AJEDREZ


a José Lezama Lima
En el crepúsculo, si estás
de veras solo, mira,
lo que se dice solo, vienen,

poquito a poco en torno tuyo,
levísimos fantasmas, tus recuerdos.
José riéndose, su vaso
junto a la sapientísima nariz
capaz de discernir
el olor de lo eterno
en el breve grosor de la cerveza.
José -José riéndose.
Una partida de ajedrez,
jugada por nosotros dos,
ha de quedar, no piensa usted,
siempre honorablemente a tablas,
dice José, riéndose entre la espuma.
La brisa en las arecas, y el cristal
tan firme y frío de la mesa,
y en torno los demás, los entrañables
-refugio, abrigo nuestro.
Ni arecas ni cristal, José
se acabó la cerveza.
Solo su risa oculta permanece
como un farol iluminado
las piezas, el vitral
de blancura y negror. ¡Ah, tablas,
mi querido José! Pero su risa, sí,
me tumba el rey definitivamente.
Arrecia el viento en las arecas, mira,
y a solas yo -lo que se dice a solas.

Eliseo Diego
TABLERO


Sesenta y cuatro instantes
De luz y de sombra


Donde nadie
Es invicto


Almas que han perdido
El don de servir a Dios


En el sueño
Les robaron el porvenir

CORCELES


Lo llevó a obrar la oscura noche,
Que hace dar de lo que no se tiene
Y tomar de lo que no hay.
El amigo que dormía despertó tras el ruido

que hicieron las figuras al caer de la bolsa.
Un trabajado madero lo aguardaba en silencio.
Las viejas piezas iniciaron la función
Ante esos ojos que no descifraban el rito,
Nada sabían de lances ni batallas.
Después de las palabras
Las manos simularon entender el misterio,
La mente fue presa de pasión y de locura,
Extático como arcano, el secreto
Fue demonio que exhibe un rostro,
Cabeza de hidra jamás segada.
Olvidaron sus cuerpos,
Persistió el deseo,
El recuerdo del día.
El corazón se agitó
Cuando un audaz corcel
Inclinó la victoria hacia el soberano,
Vuelve la noche y con ella algo perece,
Que desde el nacimiento aguardó el instante.
Queda la nostalgia de ese caos y de un orden
Donde azar es palabra, ignorancia que se cura.

Poemas de Zafiro, 1985-1988.

JAQUE MATE


¿Qué luto esconde esta paz de tablero?
¡Silencio:
El rey ha muerto!
Perdió
su reina,
dama de ojos tristes.
Ay,
vendió
sus hipocampos de marfil y sueño.
Parapetado
tras las torres del tiempo esperaba
el peón de las viñas ciego de ira,
enfermo de envidia de madera
desata el estupor de un ejército.

¡Silencio!
¡El Rey ha muerto!

Excilia Saldaña
Tomado de Hombres en juego. El deporte de las letras. Selección de Edgar Montiel.
Editorial Gente Nueva, 1998. publicado en Revolución y Cultura, no. 9, 1985, p. 68.

Ajedrez


Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

Rosario Castellanos
REHEN DE SU AJEDREZ


Un año que culmina: un ciclo más,
y uno menos de vida y de Destino.
Ocioso en el paisaje verpertino
medito en mi progenie, en quién serás,
hijo mío futuro y peregrino.
De ti yo ignoro cuándo nacerás;
y sobre tu existencia lo que harás;
y si ha de ser benigno tu camino.
Recuerdo haber oído, alguna vez,
un decir que me asciende con tristeza:
«Un rehén del Destino es siempre el hijo.»
Eso temo, también: humana pieza
has de ser en Su Juego, que maldijo:
serás rey o peón de Su Ajedrez.

CLAUDIO GILARDONI
SONETO A CAPABLANCA

CAPABLANCA sencillo, tu alma es clara.
Eres casi invencible por tu estilo.
Tienes lógica pura y con sigilo
miras lo que la lucha te depara.
Con tu gran maestría vendes cara
la vida de tu Rey. Pones en vilo
al adversario Rey, y estás tranquilo
con ver lo que tu lógica prepara.
Triunfas en los felices años veinte,
donde la paz se vuelve un buen recreo
y sueña el Mundo nuevas maravillas…
Un siglo de progresos se presiente.
¡Capablanca inmortal! ¡Así te veo
coronado de luz en las Antillas!

Felipe Meri
MR. BOBBY FISCHER —IN MEMORIAM

Del genio a la locura no hay un paso
Sino un abismo: como el paso de lo ancestral
A lo nuevo. Por cierto, sólo la obra
Cubre ese salto, ese dolor de no ser
Lo que se ha sido ni lo que seríamos
El genio ronda en su centro de obsesiones
El loco es víctima de sus excentricidades
No hay razón que se juzgue en el uno ni en el otro
Ambos dominados por un dudoso pragmatismo
Y un grado necesario de imbecilidad
Para sostenerse en un mundo equivocado—
¿Por qué admirar a un monstruo como ese
Que probablemente vio el mundo como un tablero
Donde se expuso a sí mismo como un gambito
Buscando el centro de toda admiración?
No negaremos los resultados deportivos, la superioridad
Sobre todos los de su época, y su fugacidad
Como un Rimbaud desquiciado en Europa
O como un Ulises que regresa veinte años después

Al viejo trono del exilio: la grandeza condena
Bien lo sabe aquel cuyo trono abstracto
Lo escindió de la ONU en Yugoslavia, lo condenó
A Japón, donde ocho meses esperó una extradición
En la cárcel, salvado finalmente en Islandia pudo morir
Con sesenta y cuatro escaques en el cuerpo

Sergio Madrid
http://sergiomadrid.blogspot.com/